El seitán se ha convertido en un alimento cada vez más popular: si hasta hace unos años era una novedad, hoy podemos encontrarlo en cualquier supermercado bien surtido y cada vez más gente lo consume. Este concentrado de proteínas , de hecho , parecería ideal para aquellos que siguen una dieta vegetariana o vegana , porque es completamente natural y reemplaza a la carne a nivel nutricional. Sin embargo, por desgracia, el seitán no lo hace tan bien como parece y, por el contrario, hay quienes afirman que es realmente malo para usted y que debería prestar atención porque su consumo excesivo podría ser perjudicial para la salud.

Hoy aclararemos qué es el seitán, cuál es su origen y, sobre todo, cuáles son las contraindicaciones de este alimento tan de moda.

Qué es el seitán y cuál es su origen

El seitán es una masa obtenida directamente del gluten extraído de la harina de trigo o de otros cereales como el kamut. Su origen es muy antiguo: parece que fue inventado por las comunidades budistas chinas, que lograron aislar y extraer sólo el componente proteínico (consistente en el gluten) de los cereales. La buena fortuna que el seitán está experimentando hoy en día se debe al hecho de que este concentrado de proteína puede ser cocinado de muchas maneras y puede reemplazar la carne en una dieta vegetariana o vegana. Esencialmente, por lo tanto, gracias al seitán, es posible llenar la deficiencia de proteína sin utilizar derivados animales como los huevos o la carne.

Seitán: apariencia, calorías y sabor

El seitán tiene una composición muy interesante desde el punto de vista nutricional: es bajo en calorías (130 calorías en 100 gramos) y contiene un buen porcentaje de proteína vegetal, es decir, 24 gramos. Su aspecto es muy particular, porque cuando está crudo parece una masa esponjosa pero una vez cocinado se puede confundir fácilmente con una rebanada de carne. Con el seitán podemos preparar todo tipo de recetas: chuletas, estofado, frituras y así sucesivamente. Hay que decir que su sabor no es realmente fantástico, pero mucho depende de cómo se sazone y se prepare.

¿Duele el seitán? De alguna manera lo hace

Si al principio el seitán se consideraba una maravillosa alternativa a la carne para todos aquellos que siguen una dieta vegetariana o vegana, hoy las cosas han cambiado un poco. La reputación de este alimento se ha reducido, porque en algunos casos el seitán duele y por lo tanto debe ser comido con cierto porte. El principal problema de esta mezcla radica en su altísimo porcentaje de gluten: un ingrediente altamente alergénico que debe ser siempre moderado en la dieta. Los que sustituyen la carne por seitán sin prestar atención podrían tomar cantidades excesivas de gluten y esto podría llevar a una intolerancia más o menos marcada.

También hay que decir que el seitán no sustituye a la carne en su totalidad porque no contiene ciertas sustancias presentes en ella como el aminoácido lisina y la vitamina B12. En esencia, por lo tanto, podemos comerlo, pero no nos atrevamos demasiado porque no es el alimento perfecto.

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