La energía fotovoltaica ha dado muchos pasos adelante en los últimos años y se ha vuelto asequible para todos.

Uno de los últimos descubrimientos es el uso del grafeno, material obtenido del tratamiento de los cristales de grafito, mediante una solución a base de ácido sulfúrico y nítrico, exfoliado mediante un tratamiento específico. Es una alternativa más barata, porque reemplaza al platino y es más eficiente.

Es más delgado y también permite usar ventanas y otras superficies expuestas al sol. La integración de la energía fotovoltaica en los edificios es una prioridad para la arquitectura, junto con la productividad, que se incrementa de esta manera mediante el uso de superficies no utilizadas anteriormente.

En 2017 hubo varias innovaciones, incluyendo la persiana veneciana diseñada por la puesta en marcha de SolarGap. Es un modelo cubierto con paneles solares capaces de capturar la luz, que se orienta automáticamente según los rayos del sol.

La Universidad de Milán Bicocca, por otra parte, ha ideado un proyecto para hacer transparente el panel fotovoltaico mediante la tecnología LSC - Concentrador Solar Luminiscente, que utiliza nanocristales insertados en láminas transparentes de plexiglás o vidrio para convertir la luz solar en rayos infrarrojos.

También están probando paneles fotovoltaicos impresos en láminas de plástico con tinta electrónica, lo que representará una verdadera revolución especialmente por los costos y la simplicidad de la producción. El proyecto es de Paul Dasteer, de la Universidad de Newcastle en Australia. Por otra parte, el Instituto de Tecnología de Roorkee está experimentando con la sustitución del silicio por bayas comestibles, muy difundida en el Asia meridional. Puede ser una idea para el futuro, aunque las tasas de conversión son actualmente bajas y la vida del panel es corta.

Otra novedad son los paneles solares que también funcionan bajo la lluvia, directamente desde China. La idea, de hecho, fue desarrollada por un equipo de investigadores de la Universidad del Océano de China y de la Universidad Normal de Yunnan en Kunming.

El proyecto está todavía en fase de pruebas, pero los primeros resultados son ya muy prometedores. Siempre se basa en el uso del grafeno, que es un buen conductor y en una solución acuosa, puede unir un par de iones positivos con uno de electrones negativos. De esta manera, también se puede generar electricidad a partir de las gotas de lluvia, que contienen sales que se descomponen en iones cargados positiva y negativamente. Se trata de una nueva célula recubierta de grafeno gracias a una mezcla de agua y sal, que reproduce la lluvia. Cuando el agua toca la superficie del panel, las partículas de sal ionizadas se separan del agua y producen electricidad

.

La eficiencia máxima actual fue sólo del 6,5% durante las pruebas, de hecho sigue siendo una solución experimental. En la actualidad, los investigadores necesitan averiguar si también trabajan con agua de lluvia, que no contiene sal.

Por lo tanto, el grafeno se confirma como el material que desempeñará cada vez más un papel principal en la industria solar y también en otros sectores.

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