minerales

Los minerales se han convertido en uno de los recursos más utilizados por terapeutas de todo el mundo. El efecto que tienen en las personas sigue creando multitud de escépticos ante sus beneficios, donde se ven inca

paces de explicar exactamente porqué tiene esos resultados: no genera cambios palpables a simple vista, no se consumen ni se queman o alteran físicamente. Lo que es indudable es que su presencia crea pensamientos positivos en quienes las utilizan,  con beneficios espectaculares a medida que se adentra en las propiedades que cada tipo de mineral transmite a la persona portadora. Propiedades fundamentales en momentos de debilidad emocional, suscitándolos en el interior con solo sentir que los tenemos cerca.

Con el tiempo se han realizado clasificaciones de minerales dependiendo de la energía que aportan. El lapislázuli nos proporciona seguridad en nosotros mismos, permitiéndonos afrontar los errores del pasado y centrarnos en el presente actual. Por parte del ámbar encontramos la enorme fuerza que nos aporta, alimentada por su vivo color rojo tan común en collares y pulseras decorativas. Otras comunes como la amatista nos dan tranquilidad y sosiego, fundamentales en nuestro actual ritmo de vida que nos exige encontrarnos en plena forma para no derrumbarnos por el estrés y las preocupaciones.

Los críticos de este tipo de complementos para la terapia aluden a los clásicos efectos rodeados de misticismo como la expulsión de energías negativas atribuida a la turquesa o la ayuda que nos proporciona el cuarzo ahumado para mantenernos en la realidad. La realidad es que si nos alejamos de este tipo de efectos nos encontramos que las personas realmente les dan un valor a los minerales, sirviéndoles para superar problemas tan graves como la depresión o la ansiedad al servirles como nuestro personal salvavidas en los momentos difíciles. Independientemente de las creencias que podamos tener el beneficio debe salir de la persona exclusivamente, y en esto los minerales son excelentes herramientas.

Por todo ello este tipo de propiedades emocionales son comunes hoy en día, con muchas personas que poseen su particular mineral para que les aporte la dosis de energía que necesitan para seguir adelante. La mera belleza que transmiten nos dará además la posibilidad de admirarlas, portándolas en pulseras o en pequeñas baratijas engarzadas teniéndolas siempre a mano. Una excelente forma de llevar un pedazo de la naturaleza con nosotros, sin la saturación propia de los productos manufacturados, a la vez que proporcionamos la suficiente fuerza a nuestra mente.

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