La vida de los ácaros del polvo y sus pequeños secretos

¿Conoce la prevalencia de las alergias a los ácaros del polvo? ¿Crees que aspirar el colchón puede ser eficaz? ¿Tienes alguna idea para limitar su proliferación?

Un pequeño recorrido mundial de los ácaros del polvo:

► Los ácaros forman parte del filo artrópodos y pertenecen a la clase de los arácnidos, como las arañas.

► 1964, fecha de la primera publicación científica que demostraba la vinculación entre la conciencia de los ácaros del polvo y enfermedades como el asma o la rinitis alérgica.

► Los alérgenos se producen en la saliva y los intestinos de los ácaros del polvo doméstico (excretados con partículas fecales). Por tanto, somos alérgicos a sus heces y su caparazón.

► Los ácaros, a los que estamos más expuestos, pertenecen a dos familias: piroglífidos y la acáridos. Cada una de estas dos familias incluye a muchas especies.

► La familia piroglífidos es una parte integral de nuestra vida cotidiana. Son los ácaros los que colonizan principalmente los colchones, en busca de humedad, calor y escamas de la piel. Es su nicho ecológico. También se puede encontrar, en menor medida, en almohadas, alfombras y todos los revestimientos textiles (sofá, almohada, etc.). Dos especies son muy alergénicas, los llamados ácaros Dermatophagoids farinae, Dermatophagoides pteronyssinus. Como se alimentan de restos de la piel, se les llama comúnmente ácaros apéndices.

► Con un tamaño de 1/3 de milímetro (300 µm), o incluso de hasta 1/2 milímetro (500 µm), el Dermatofagoides son los ácaros más grandes. Translúcidos, sin embargo, son invisibles a simple vista.

► La segunda familia, acáridos, corresponde a los ácaros de almacenamiento. Se encuentran en la harina y son responsables del asma y las dermatosis de contacto. Por abuso de lenguaje, hablamos de alergias a la harina.

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► Los ácaros de almacenamiento son la principal causa de asma laboral en España. Los panaderos son, de hecho, la población con mayor riesgo.

► La prevalencia de personas alérgicas a los ácaros del polvo se aproxima al 20%, es decir, 1 de cada 5 personas afectadas.

► Los ácaros viven entre 2 y 3 meses. Durante su corta existencia, se reproducen una o dos veces, produciendo entre 20 y 80 huevos, para la hembra. D. pteronyssinus, y hasta 300 huevos para la hembra D. harina. Así, un colchón doble puede contener hasta 2 millones de ácaros de polvo.

► La descamación diaria de un ser humano, entre 70 y 140 mg de piel, es suficiente para alimentar a varios miles de ácaros durante toda su vida.

¿Lo sabías?

Son capaces de una adaptación asombrosa. En cuanto dejan de respetarse las condiciones óptimas, 25 °C y 60% de humedad mínima, se agrupan entre sí, para mantener el calor suficiente y asegurar que la pérdida de humedad de uno, o compensada por la humedad del otro.

► En ausencia de síntomas, tales como: sibilancias, hormigueo, enrojecimiento de los ojos o de la nariz, signo de una posible alergia, de nada sirve intentar exterminarlos.

Sin embargo, podemos limitar su presencia jugando en varias palancas:

1- El nivel de humedad es el parámetro crucial que regula la proliferación de ácaros. Por tanto, hay que intentar mantener una higrometría por debajo del 60%. Un pequeño consejo, por la mañana aire 5-10 minutos, dejando tu nórdico en la orilla de la cama, para permitir que el colchón evacue la humedad y el calor acumulado durante la noche.

2- Lavar la ropa de cama también elimina algunos de los ácaros del polvo. De hecho, la acción mecánica del agua arrastra y lixiviación ácaridos; no es necesario lavar a 60°C o incluso a 90°C, lavar en frío oa 30°C ya es efectivo.

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► En caso de alergia probada (revisión médica), no tiene sentido intentar matarlos porque el alérgeno está presente en sus heces y en el caparazón. Por tanto, incluso muerto, el ácaro sigue siendo alergénico. Tampoco utilice acaricidas, que por definición son pesticidas que también son perjudiciales para la salud. La única solución es tener una funda antiácaros, sin tratar, cuya malla es tan fina que les atrapa en el colchón y ya no permite el contacto entre la persona sensibilizada y el alérgeno. Paralelamente, para las personas alérgicas a los ácaros del polvo, se recomienda lavar sábanas, fundas nórdicas, almohadas y colchones cada 10/12 días, y lavar almohadas y edredones cada trimestre.

► Aspirar el colchón puede ser eficaz, siempre que tengas una aspiradora de alto rendimiento y la pases muy lentamente a una velocidad de 2 min por m².

► Los aparatos de filtración, que pretenden purificar el aire, eliminan poco, si no, los ácaros del polvo, porque no son volátiles, se encuentran en las fibras de los textiles y en el polvo.

► Finalmente, para que una vivienda esté libre de ácaros, es necesario vivir a más de 1.500 m de altitud.

Bibliografía:

Gemelo JC, Pauli G, Ácaros del polvo doméstico y sus alérgenos. Biología y ecología de los ácaros. Journal of Respiratory Disease (2011) 28: 227-239

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