impacto ambiental

Se dice que existe un impacto sobre el medio ambiente o impacto ambiental cuando el medio o algunos de sus componentes (físicos, biológicos, sociales, culturales, económicos y estéticos) sufre una alteración debida a una acción o actividad humana.

Esta acción puede ser un proyecto de ingeniería como la construcción de una carretera o un aeropuerto, la puesta en regadío de una superficie anteriormente en secano o la puesta en cultivo de una superficie anteriormente no dedicada a la agricultura, la instalación de una granja de cerdos, etc. También puede ser un programa, un plan, una ley o una disposición administrativa con implicaciones ambientales.

Con el fin de evitar o minimizar las alteraciones desfavorables o impacto con efectos negativos de estas actividades existen normativas de prevención ambiental tanto a nivel de la Unión Europea como del Estado Español, las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.

Historia del impacto ambiental.

Cualquier actuación del ser humano sobre el medio ambiente produce una serie de cambios en este medio; es lo que denominamos impacto ambiental. Estos cambios deben ser evaluados para conocer su repercusión sobre los ecosistemas naturales y sobre las fuentes que nos proporcionan recursos naturales.

La humanidad ha establecido, desde siempre, relaciones con el medio ambiente y ha ocasionado un impacto ambiental de mayor o menor cuantía.

Existieron distintas formas en que los seres humanos, a lo largo de su historia, han utilizado los recursos naturales y el alcance del impacto ambiental producido por esta utilización:

1. Más del 99% de nuestra historia evolutiva (biológica y cultural) comprende la fase de depredadores y nómadas. Las sociedades primitivas del Paleolítico extraían recursos del medio ambiente, pero prácticamente sin alterarlo, y competían en igualdad de condiciones con los demás seres de la Biosfera, por lo que su población, sometida a los controles naturales, se mantenía estable.

2. En el Neolítico se produce la primera gran evolución de la humanidad: la fase agrícola. La domesticación de animales y plantas trajo consigo la disponibilidad de alimentos durante todo el año, hecho que permitió un mayor crecimiento de la población, pero que también obligaba a cuidar los campos de manera continuada, lo cual propició un importante cambio social: el ser humano se hizo sedentario. Durante el Neolítico, el impacto ambiental más significativo lo constituye la tala de bosques para obtener más suelo fértil y espacio para los asentamientos humanos. Se inicia el proceso de pérdida de suelo que conocemos como desertificación y que continúa en nuestros días.

3. A partir de la Revolución Industrial comienza la tercera fase ecológica, la llamada sociedad de alta energía. Con la gran ayuda que supuso la energía aportada por los combustibles fósiles, y posteriormente por los nucleares, el ser humano empieza a dominar realmente el medio ambiente.

La industrialización también supone el comienzo de la contaminación y del fenómeno urbano: las poblaciones dedicadas a la agricultura abandonan las áreas rurales y se instalan en las zonas industriales.

El frenético consumo de energía y materiales que se realiza en la actualidad está provocando alteraciones en el medio ambiente de consecuencias muy graves: agotamiento de los recursos, acumulación de residuos (algunos muy tóxicos) y alteraciones, más o menos graves, del paisaje.

4. La cuarta fase ecológica deberá ser muy diferente. Se propone un modelo de desarrollo sostenible, que consiste básicamente en la investigación de nuevas formas de utilización de los recursos naturales, formas que no conduzcan a un irreversible colapso planetario por contaminación del medio ambiente o por agotamiento de dichos recursos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *