La edad de la Tierra ha sido durante mucho tiempo objeto de debate : hasta el siglo XVII las teorías eran todavía confusas y sobre todo carecían de fundamentos científicos. Fue alrededor de mediados de 1600 que las cosas comenzaron a cambiar y se lo debemos a Stenone, el primero en descubrir que los fósiles son los restos de criaturas que alguna vez existieron y por lo tanto vivieron. Gracias a este descubrimiento fundamental, se abrió el camino a la geología y a la formulación de teorías cada vez más precisas sobre la edad de la Tierra.

Después del descubrimiento de fósiles, de hecho, a lo largo de los años los geólogos refinaron cada vez más sus investigaciones hasta que comprendieron que estudiando las estratificaciones de las rocas era posible trazar su formación. Sin embargo, si hoy en día conocemos de manera bastante precisa la edad de la Tierra, es gracias al descubrimiento de la radiactividad , que ocurrió a finales de 1800. De hecho, se entendió que midiendo la cantidad de uranio transformado en plomo en el interior de las rocas se habría podido datar de su edad.

¿Cómo se calcula la edad de la Tierra?

Hoy sabemos que la edad de la Tierra es de 4.550 millones de años. Pero, ¿cómo llegaron los geólogos a esta cifra? ¿Cómo se calcula exactamente la edad de la Tierra? El proceso es bastante complicado, pero intentaremos explicarlo brevemente de forma clara y sencilla. Para entender cómo se ha calculado la edad de la Tierra necesitamos saber que los núcleos de los elementos radiactivos (como el uranio) decaen en un cierto período , lo que significa que se descomponen. Ahora sabemos que los átomos de estos elementos radiactivos, que se remontan a antes del nacimiento del Sistema Solar, han quedado atrapados en rocas más profundas, que por lo tanto tienen rastros de ellos. Sin embargo, a medida que la roca envejece, los átomos se encuentran con la desintegración radiactiva y es precisamente analizando la presencia de isótopos en estas rocas que es posible comprender su edad.

El papel fundamental de Patterson

En la determinación de la edad de la Tierra, la geoquímica estadounidense Clair Patterson jugó un papel decisivo. Esto no es sólo porque fue capaz de determinar la edad exacta de nuestro planeta mediante el uso de un espectrógrafo de masas. Patterson, durante su trabajo de medición, desempeñó un papel fundamental porque (al principio sin querer) evitó una verdadera catástrofe.

Los experimentos de Patterson tenían como objetivo fechar la Tierra. Su método era medir la cantidad de isótopos de plomo y uranio presentes en los meteoritos, ya que tenían la misma edad que la Tierra. Sin embargo, durante su trabajo de medición, Patterson se encontró con un problema: notó una fuerte contaminación de plomo en todas las muestras recogidas. Esto no le impidió volver a la edad exacta de la Tierra y es gracias a él que lo sabemos hoy en día.

Sin embargo, Patterson quería llegar al fondo del asunto para entender la razón de tan importante contaminación por plomo. Fue así como descubrió que grandes cantidades de tetraetilo de plomo, que se utilizaba como aditivo en la gasolina en ese momento, estaban presentes en la atmósfera. Tras este descubrimiento comenzó una larga batalla, hasta que en la década de 1980 todos los combustibles que contenían esta sustancia tóxica y peligrosa fueron retirados del mercado.

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