Aunque se le conoce como un perro “feroz” y en efecto su apariencia no es muy tranquilizadora, el dogo argentino es un perro alegre, equilibrado, confiable y nada agresivo. Es un perro fiel, ágil y juguetón capaz de establecer complicidad y profundo afecto con su dueño. Su vocación es la de caminante incansable, le encanta estar al aire libre para dar rienda suelta a su dinamismo.

El dogo argentino y el entorno ideal para su cultivo

El dogo argentino es un perro prohibido en Australia, Islandia, Singapur, mientras que en Gran Bretaña se necesita un permiso especial para poseerlo. Dado el tamaño y también las características del perro, debe ser educado con la ayuda de un educador de perros calificado. El perro debe entender los mecanismos de la obediencia y debe tomar un serio camino educativo cuando empieza a formar parte de la familia. Este perro es un excelente perro de caza, pero sobre todo un perro de guardia y defensa. Necesita espacios abiertos en los que desahogar su energía, de hecho no es adecuado para quedarse en un apartamento.

A menos que esto sea realmente grande y exista la posibilidad de llevarlo al exterior a menudo, para darle el movimiento adecuado. Es un gran caminante y le encanta dar largos paseos. El dogo argentino no es básicamente el perro adecuado para la gente sedentaria. El dogo argentino no teme el calor, sin embargo, dado el pelaje claro es bueno tener cuidado de exponerlo al sol durante demasiado tiempo: el riesgo es el de un enrojecimiento de la piel, sobre todo si el ejemplar es poco pigmentado.

¿Quién es

El dogo argentino es un tipo de perro molosoide de origen argentino, como su nombre lo indica. La raza fue seleccionada hacia finales del siglo XIX en España. Inicialmente el dogo es seleccionado como perro de pelea, porque es una especie de medio perfecto entre un mastín y un bulldog. Posteriormente se utiliza más para actividades de caza, dado su buen sentido del olfato, coraje, velocidad, resistencia y agarre seguro y firme. En Italia hoy en día se utiliza principalmente como perro de defensa y guardia, sólo raramente como perro de caza.

Carácter y espíritu

El dogo argentino es un perro dócil, cariñoso y astuto, pero hay que educarlo desde muy joven para que respete los lugares y los roles. De la misma manera debe ser educado para interactuar con otros perros y mascotas, para prevenir problemas y comportamientos agresivos dominantes. El dogo debe ser tratado como un perro de compañía, obligándolo a ser un poco “sedentario”, para apaciguar sus exuberantes características. Aunque se apegue a los hijos de la familia, como a los otros miembros, es bueno prestar atención. Esto es para evitar reacciones instintivas negativas y peligrosas.

El dogo argentino es amigable y juguetón. Aunque parece poderoso y tiene un aire casi feroz, en realidad no es realmente agresivo. No tiene nada más que ver con el ancestro “luchador”. Sin embargo, este aspecto, dadas sus hibridaciones, debe mantenerse bajo control. En los machos en particular, hay una marcada predisposición a luchar por el dominio territorial.

¿Cómo se ve?

El dogo argentino tiene una estructura robusta. La poderosa estructura muscular se enfatiza por la piel adherida al cuerpo. Su pelaje es ligero, blanco puro, corto y suave, muy agradable al tacto. El perro mide 62-68 cm de altura (hasta 65 si es hembra) y pesa unos 40-50 kilos. El perro tiene un porte orgulloso y es ágil en sus movimientos. Tiene hombros anchos, musculosos y fuertes. La cola es larga, bien adherida al cuerpo con pelo corto. El cuerpo es atlético, poderoso y reactivo.

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