Deje de promover la desinfección en la vivienda

Detenga la desinfección sistemática de nuestro alojamiento y todo lo que hay! No todas las bacterias son patógenas.

A menos que estemos inmunodeprimidos, trasplantados o tengamos fibrosis quística, no necesitamos desinfectar diariamente ni semanalmente suelos y superficies, nevera, mesa de cortar, juguetes y menos ropa de cama y ropa…

Sobre todo porque parece adquirido, por gran parte de la población, que un entorno higienizado es perjudicial a largo plazo. En los hospitales, por ejemplo, las enfermedades nosocomiales son el resultado (extremadamente) negativo de un entorno hiperselectivo. Además, la desinfección de nuestros entornos de vida es una de las hipótesis preferidas para explicar el aumento de las alergias (consulte el artículo Aumento de las alergias, las diferentes hipótesis).

No desinfectar su carcasa no significa no limpiarlo. La desinfección implica el uso de un biocida, el más utilizado es la lejía (hipoclorito sódica) o los amonios cuaternarios (productos sin lejía), que son muy irritantes y liberan compuestos químicos en el aire. Hacer tu limpieza con un detergente, como un líquido lavavajillas incoloro y ecológico puede realizar el truco. También es eficaz el uso de jabón líquido, soluciones caseras hechas de bicarbonato de sodio y agua.

¿Lo sabías?

Uso de La lejía como limpiador doméstico aumenta el riesgo de infecciones ORL (nariz, garganta y oídos) y respiratorias en niños, según un estudio publicado en la revista Occupational and Environmental Medicine. Estas observaciones pueden explicarse por dos razones según los científicos. “Las propiedades irritantes de los compuestos generados por la lejía pueden dañar las paredes de las vías respiratorias, provocando la infección de la flora local. Por otro lado, los productos de lejía del hogar bloquean las reacciones inmunitarias del organismo”, analizan los investigadores (averigüe más).

Por último, si se quiere evitar la proliferación de bacterias patógenas, que son utilizadas principalmente por bacterias fecales, el primer y único paso es lavarse las manos de forma regular después de cada visita al lavabo.

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Además, un artículo de Sciences et Avenir, de 22 de febrero de 2018, mencionaba que una «especie de bacterias responsable de las infecciones en los hospitales habría desarrollado una tolerancia a los geles hidroalcohólicos» especialmente utilizados en los entornos hospitalarios desde los años 2000. L artículo fue también la ocasión para recordar que “La eficacia del jabón se basa en una acción mecánica, al evacuar la capa de grasa de la epidermis con las bacterias que existen”. Por tanto, el lavado de manos (consciente) no puede inducir ninguna resistencia.

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