cultivar con la luna

La luna influye en el crecimiento de los vegetales y en la abundancia de las cosechas. Los proverbios lunares que se refieren al cultivo y, por supuesto, a la meteorología,  (que interesa muchísimo al jardinero) son innumerables en todas las latitudes. Antaño, antes de sembrar, repicar, podar, tratar e incluso cosechar, el campesino echaba un vistazo al cielo nocturno o consultaba el calendario con las fases de la luna. Muchos siguen haciéndolo, aunque los científicos no se ponen de acuerdo.

Entre los jardineros que practican los métodos naturales o biológicos, muchos prestan atención a las fases de la luna. De esta forma, siguen una remota tradición, puesto que los campesinos de la Antigüedad compartían las mismas preocupaciones, y los preceptos en esta materia occidental, al menos hasta el siglo XIX.

La ciencia nunca ha podido demostrar la influencia de la luna en la germinación de las semillas o en el crecimientos de las plantas, ya que no se ha podido asociar la fuerza del mundo vegetal con la atracción del satélite de la Tierra.

En los mitos y leyendas, la Luna es una divinidad frecuentemente femenina, el sol es el principio masculino. En este sentido, preside la fertilidad y la fecundidad de la Tierra y de los seres vivos, personas, animales y plantas. Su ciclo regular en el cielo representa el ciclo eterno de la naturaleza, y por tanto garantiza la renovación estacional de la vegetación.


· Fase creciente/decreciente

La fase creciente, que va desde la Luna nueva (o negra) a la Luna llena, pasando por el cuarto creceinte, es para el mundo vegetal un período de ”espiración”. La savia es abundante y circula por las plantas, que crecen con generosidad. Este período se considera propicio para sembrar y repicar las plantas cuyas partes comestibles están por encima de la tierra.

La fase decreciente, que va desde la Luna llena hasta la nueva, pasando por el cuarto menguante, corresponde a una fase de ”inspiración”. La savia desciende y las plantas acumulan fuerzas. Esta etapa está indicada para sembrar y repicar las plantas de las que se consumen las raíces.

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